De perder la noción del tiempo, de sentir la libertad en cada poro de la piel.
Hablo de reir como nunca, de emborracharse cada noche. De salir sin ganas y volver a casa con los tacones desgastados de tanto bailar.
Hablo de besos con sabor a mar, a viajes, a recuerdos, a sueños imposibles, a ganas de olvidarlo todo y que los días no pasen. De tocar el cielo con los dedos, de quererte. De deseos de que agosto no acabe y tener que volver a la vida real. A volver a pisar el suelo y darte cuenta de que todo ha acabado. Que echarás de menos cada momento, que solo quieres ver sus ojos.
Lo bueno se ha terminado. Ya ha llegado septiembre y su nostalgia.
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